Corría, no le importaba a dónde iba, simplemente sabía que tenía que correr, y no parar nunca.
No le importó que estuviese lloviendo, no le importó que se estuviese mojando, ni que perdiese una de las zapatillas por el camino; simplemente corría, con los ojos inundados de lágrimas, notando como su cara se veía empapada.
No paró hasta llegar a un acantilado a las afueras del pueblo, justo en el borde, respirando entrecortadamente, y llorando todavía, empezó a darle patadas a las cosas, a gritar su desesperación.
No pensaba parar; no hasta que se hubiese desahogado totalmente.
Había aguantado demasiado tiempo sin decir nada, quería hacerse notar, una parte de sí misma estaba deseando que así fuese, mientras que otra deseaba con toda su alma permanecer oculta para siempre, no volver a saber nada del mundo, ni que el mundo supiese de ella.
Miró hacia el acantilado, ahora viéndolo con una perspectiva diferente.
Acababa de tomar una decisión, la más importante de su vida, y de su muerte.
Se secó las lágrimas con la palma de las manos, aunque no notó ninguna diferencia, porque seguía lloviendo, y estaba empapada.
Se puso de pie ante el acantilado, mirando al horizonte, contemplando por última vez el paisaje que tanto la gustaba, el único sitio en el que podía sentirse en paz; el mar.
Fue la primera vez que lo vio de aquella manera, en una fuerte tempestad, vio como las olas golpeaban contra la piedra, muriendo entre un fuerte golpe.
Le dio miedo, pero no se echó atrás.
Cerró los ojos, suspirando, sabía que podía hacerlo, sabía que tenía que hacerlo, no podía seguir así.
Entonces notó como alguien la agarraba del brazo.
Se giró, y le vio a él.
-¿Qué estás haciendo?- la preguntó secamente, agarrándola fuertemente por la muñeca.
Ella trató de soltarse, pero no lo consiguió
-Déjame- dijo, notando como de nuevo empezaba a llorar.- Vete, te vas a mojar.
-Tú también te estás mojando- replicó él- ¿Por qué lo haces?
Ella no aguantó más, lo miró a los ojos, y se echó a llorar.
-Porque te quiero- contestó.
-¿Y por eso me dejas solo?, ¿por eso me abandonas?
-Es lo mejor.
Él la atrajo hacia sí, abrazándola.
-No lo hagas- le dijo al oído- no me abandones, no ahora.
Ella se liberó del abrazo fácilmente
-¿Qué más te da lo que haga?-dijo fríamente.
-No huyas, no seas cobarde, ese es el camino fácil.
Ella bajó la mirada.
-No lo hagas- pidió el de nuevo, mirándola con infinita ternura en sus ojos- ¿De verdad es lo que quieres? ¿Quieres morir sin saber que hubiese ocurrido si no lo hubieses hecho? ¿Vas a morir sin que pueda decirte que te quiero?
Ella lo miró con sorpresa, pero sin dejar de llorar.
-Te quiero- dijo él.
Ella se dejó caer de rodillas, llorando.
Él se agachó y la abrazó, tratando de consolarla.
-¿Por qué no he podido?- dijo ella apoyando la mejilla en su hombro
-Porque me quieres, y porque te quiero, y porque teníamos que estar juntos si así era.
Él la besó con ternura, y la secó las lágrimas.
-Porque te quiero
Publicado por
SyaraPi
1 comentarios:
tsh, ya pensaba en un final to lo emo
mejor así, señorita sin finales tristes
:)
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