Dejó la maleta en el suelo.
Todo estaba como siempre, aunque lleno de polvo, como era de esperar.
No recordaba haber colgado tosas esas sábanas sobre los muebles, tampoco a alguien que pudiese haberlo hecho en su ausencia, pero así era. Todo lleno de grandes sábanas blancas, visiblemente antiguas, y de mala calidad, o al menos una de las dos cosas, cubriendo los muebles que tan familiares le eran, y sobre éstas una gruesa capa de polvo, casi formando tres sábanas más sobre las verdaderas.
Sólo de haber dejado la maleta en el suelo, se había levantado una polvareda, y notaba el picor característico en la nariz, casi como cosquillas, pero no llegó a estornudar, por lo que el cosquilleo se unió al que le recorría el cuerpo entero al sentir la familiaridad de estar de nuevo en casa.
Pronto terminó por ponerse en movimiento, de nada servía la parálisis momentánea recordando cómo era todo antes de marcharse, si no volvía a entrar en esa familiaridad.
Lo primero que hizo fue sacar de un tirón todas las sábanas, volviendo al conocido mobiliario del salón donde había crecido.
No le importó el mezclarse con la nube de polvo que se había densificado en medio de la estancia, no paró, y continuó por toda la casa, deshaciéndose de las sábanas que cubrían todo. El estudio, las camas, el viejo televisor, todo, ¿quién había sido el que lo había cubierto todo? ¿quién le había dado permiso para ocultar todo aquello como si fuese algo de lo que avergonzarse?
Cuando terminó, se dejó caer en el suelo, en medio de todos aquellos recuerdos que le bombardeaban la memoria, respirando el polvo con aroma a familiaridad, a regreso. Estaba en casa.
Publicado por
SyaraPi
2 comentarios:
te lo desvirgo :$
me había empezado a olvidar lo buena que eres.
dan ganas de leer más, Maestra
haha :)
te quiero ari
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