Un hermoso día.
En el balcón de una de las grandes mansiones de la zona, en una que casi parecía un palacio, apoyada en la barandilla, se encontraba la joven hija de la familia Jenoîx, Elisa.
La joven observaba el lago que se divisaba desde el balcón con sus profundos ojos azules, como las aguas del lago.

Por detrás se le acercó su padre, y se puso a su lado.
-Un bonito paisaje, no hay duda, ya entiendo por qué te gusta tanto estar aquí.
Su hija lo miró, y asintió en silencio.
No era normal que su padre se acercase así a ella, aunque la quería mucho, y la protegía más; así que supo que algo ocurría.
-Tengo dos noticias para ti, cariño. La primera, es que el hijo de los Trineuve va a venir a pasar unos días.
Elisa frunció el ceño levemente, el hijo de lo Trineuve… Martin… lo conocía de cuando eran pequeños, sus padres eran amigos y acostumbraban a pasar las tardes de verano juntos, por lo que a ella no le quedaba más remedio que estar con él.
-Martin…- dijo en voz baja- No me acuerdo de su cara…
Su padre sonrió
-Es normal, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que lo viste ¿no?
Ella asintió en silencio.
-¿Cuál es la otra noticia?
-Que he decidido ponerte por fin a tu profesor de piano, como querías.
Su hija abrió mucho los ojos, y se lanzó al cuello de su padre, abrazándolo. Él acarició su suave melena rubia, feliz por su hija.
-Las clases comenzarán mañana a primera hora, pero el profesor vendrá esta noche para instalarse.
Se separó de la chica y se dispuso a irse, pero la voz de su hija le retuvo unos segundos más.
-¿Y qué pasará con Martin? ¿Cuándo viene?
-No lo sé, esta semana, pero no recuerdo el día exacto.
Finalmente se fue, dejando a su hija sola de nuevo, mirando al lago.


Esa noche, Elisa estaba sentada ante el piano que su padre le había regalado tiempo atrás, aunque no supiese tocarlo, la música siempre la había fascinado.
Tocaba distraídamente una sencilla pieza que había aprendido a fuerza de escucharla, era lo único que sabía tocar.
Llamaron a la puerta, y sin esperar contestación, en la sala entró su padre seguido de un joven de poco más de su edad, no llegaba a los veinticinco, seguro; que llevaba consigo un pequeño maletín.
-Elisa, te presento a tu nuevo profesor de piano, el señor Roistèr
-Jerôme- dijo él- Soy Jerôme.
La chica se levantó lentamente del piano.
-Encantada, espero que empezamos pronto las clases- dijo tendiendo una mano que él besó.
Elisa lo miró sonriendo; tenía los ojos de un negro intento, y el cabello castaño, revuelto.
-Si no os importa, es la hora de la cena, será mejor que bajemos.
Ambos asintieron ante el comentario del señor Jenoîx, y le acompañaron hasta el amplio comedor, lanzándose de vez en cuando miradas indiscretas.

Caminantes

El camino

Sueños, pesadillas y fantasías que se crean paso a paso...

Paseos impresos

  • Peter Pan
  • Crónicas Vampíricas
  • El tributo de la corte oscura
  • La casa de Bernarda Alba
  • La dama y el unicornio
  • Alicia en el país de las maravillas
  • Tres sombreros de copa
  • Historia de una escalera
  • Crepúsculo
  • PD: Te amo
  • Tengo ganas de ti
  • Tres metrossobre el cielo
  • Leyendas del Reino Olvidado I: La última esperanza

Compañeros de viaje

Posibles destinos

  • Aprender a volar cerrando los ojos
  • Perder los miedos
  • Recorrer todas las lineas de metro de Madrid
  • Tener una ardilla
  • No dejar nunca de quererte
  • No ahogar más letras, aliarme con la tinta
  • Llorar menos
  • Seguir sonriendo
  • No dejar nunca de sorprenderme
  • Llegar, al menos, a cinco de estos destinos
  • Vivir en Barcelona
  • Disfrutar cada paseo
  • Tener dos gatos: Neko y Kissa
  • Ser mami (a ratos)
  • Atrapar nuevos sueños salvajes
  • Soñar despierta cada día, a cada hora
  • Ser feliz
  • Viajar a Japón
  • Empezar nuevos y mejores paseos
  • Terminar este camino hasta llegar a ti
  • Dejar de ver el lado malo a todo
  • Estudiar muchos idiomas distintos
  • Sacarme una carrera
  • Viajar a Grecia